Alta. Rulos.
Ojos aguamarina.
Habla y piel de gallina.
Es talento y gracia.
Es una amiga.
No entiendo qué me pasa.
Ni registro.
Pequeña. Rulos.
Obsidianas.
Pequeña. Enorme.
Carnosa, cargada.
De ella: electricidad.
De mí: mejillas coloradas.
Sueño con su cintura
y que nos besamos en la calle,
en el subte. Nos besamos.
Jamás le conté esto.
Pequeña. Rulos.
Amatistas.
Pequeña. Enorme.
Guardada.
Tímida. Cautelosa.
Se le rebalsan las verdades.
Quiere sacudírselas del cuerpo,
y del intento nace una danza.
Borracha, le digo que me enamoré,
que nos demos un beso.
“Tenés novio”.
“No me importa”.
No me importa.
Un día me ruge.
Ella piensa que ronronea.
Pero me ruge.
Enredada. Pálida.
Hipotónica. Segura.
Acomplejada.
Común. Notable.
Reflejo y contradicción.
Un lunar que me bloquea las venas.
Me gusta. Se lo digo.
“Quería verte”. Besos tiernos y divinos.
Después de esa noche,
nunca más me volvió a hablar
de la misma manera.
Pelo liso. Parda.
Piel acaramelada.
Esmeraldas que se encienden,
cuando habla de eso que le gusta.
Amo todo lo pasional.
Le digo “Nunca hice esto”.
“Compartí besos pero nada más”.
“Vos tocá y preguntá” me dice.
Está buenísimo.
Rapada. Pelo de colores.
Arcoiris. Niña mágica.
Epítome de risas, brillantina,
porno y alegría.
Kawaii antinatural.
Indignada decora.
Me tira fuerte de los pezones,
esta piba linda y masoca.
Me duelen mucho al día siguiente.
La acompaño al tren.
Una nueva amiga
y un beso para despedirnos.
Pelo liso. Rubia dorada.
Cabeza de sol. Cara de bebé.
Turquesas ventanas al alma.
Noches peposas, tardes fumonas.
Somos amigas.
Somos amigas, nos tenemos ganas.
Se sabe. Qué se yo.
Algún día se dará.
Un día se da
y está buenísimo.
Otro día,
me manda una nota de voz:
“quiero que cojamos… solas.
Y ver qué más puede pasar”.
Nos saludamos y despedimos
con un beso en la boca.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario