lunes, 16 de marzo de 2015

Hoy es mi cumpleaños.

Hoy es mi cumpleaños y voy a escribir algo que no todos quieren leer.

Hoy es mi cumpleaños, lo empecé abrazada por amistades en un boliche mientras sonaba funk de fondo.

Hoy es mi cumpleaños. Anhelo y no siempre explicito lo que siento.

Hoy es mi cumpleaños: no me quedé hasta el cierre porque mi cuerpo estaba cansado. Lo comprobé a las cuatro y cuarto de la tarde, cuando me desperte después de dormir 10 horas. Antes de eso, comí palmitos con salsa golf y una cucharada de Nutella, porque me gustan.

Me desperté, chequeé mi celular. Buenos deseos, mucho amor y una chica muerta.

Me cepillé los dientes, salí a la calle.

Me tomé el 12 para ir a la psicóloga. Por suerte, ella también tuvo un inconveniente y pasamos la sesión a un horario mejor para las dos. Antes de entrar, tomé un frappucino en un McDonald's, chequeé el resto de notificaciones que tuve, contesté las que pude hasta que apagó mi celular. En una publicación de Instagram iba a escribir "murió mi celular". Elegí el prudente "se acabó la batería" porque muerta estaba la chica.

En la sesión lloré por la comunicación pasiva. Lo ausente que hablaba, pero que no decía nada.

Detalles luego.

Volví a salir a la calle. Los colectivos pasaban poco, la gente tenía cara de culo. Hoy es mi cumpleaños. Esto pasa todos los días.

Unos hombres se dirigieron hacia mí, pero no directamente hacia mí. No le hablaron a mi persona, no me festejaron. No se molestaron. Sólo hicieron clara su lascivia. Seguí caminando. “No voy a tomar un colectivo. Están todos llenos y calurosos. Voy a caminar.”

Caminé. Sigo teniendo ganas de llorar. Mientras caminaba, pensaba “Quiero estar sola.” Y también pensaba “Va a estar mi familia en casa. No voy a poder estar sola. Es mi cumpleaños, y quiero hacer lo que quiero. Voy a hacer lo que tenga que hacer.”

Seguí caminando. Pensé sobre este texto que estoy escribiendo ahora, que ya fue interrumpido por un llamado telefónico de amor y cortesía. Siento el amor, siento las ganas pero ahora quiero escribir. Mientras caminaba, en mi cabeza se repetía: “mañana es mañana. Mañana es mañana.”

Hoy es mi cumpleaños. Llegué a casa. Antes de meter la llave en la puerta principal, olí el perfume de mi abuela. Nunca tan claramente. Ella está acá. Trajo tortas, cien dólares y su presencia. Me da besos y abrazos.

Faltan detalles, pero lo vital está.

Lo vital está.

Hoy es mi cumpleaños. Cuando sople las velitas, voy a desear lo siguiente: comunicación activa, respeto y amor por la vida.

Hoy es mi cumpleaños. Hoy es un día.

Mañana es mañana.

Mañana es mañana.


Gracias por leer.

jueves, 12 de marzo de 2015

Hay cosas que solo se las perdono a mi abuela.

Hay cosas que solo se las perdono a mi abuela.
Ella me dijo, "¿No merezco conocer una de tus poesías?"
1) Odio el modo indicativo.
2) No me pongas en un pedestal.
3) ¿Alguien merece algo?

martes, 10 de marzo de 2015

Me duele la cabeza.

Es una de esas noches...

Puedo estar sola.
Melancólica
por algo que no pasó.
Presión en la frente
Metáforas imposibles
Sinónimos inexistentes
Los ojos hundidos
La piel grasienta
El pelo caído
sin volumen ni brillo
excepto más grasa,
y más seco:
lágrimas atadas
a mis ojos, donde se refleja la pantalla.
Los espejos.
Ahí está la masa.


¿En las imágenes?


¿El peso?


¿Las sensaciones?


Sogas caen de mi cabeza
donde todos cuelgan
Nudos en mis entrañas
Elásticos tirantes
que si sueltan
todo cae
todo sale
salió
y esa canción en repetición-
Los mismos acordes
y ganas de besarte, besarte mucho.


Ni tiempo para las preguntas,
rencores por hojas no escritas,
lapiceras que no se tocaron,
palabras que no se dijeron.
Conversaciones en mi cabeza,
DOLORES EN MI CABEZA
escenas imaginadas:
Nos sentamos frente a frente
en un café al que ya fuimos varias veces.
Gotas gordas, ricas
saladas
y te digo:
“Gracias por cumplir más de una fantasía
en todos los sentidos de la palabra.
De vos aprendí un montón.
Gracias.”

(La canción y video que inspiró este poema.
"Slow down" de Milosh. Exquisito.)