Tampoco te escribo.
Desaparezco, vuelo
en un imaginario de libertad
pero me estoy mintiendo
o no estoy siendo del todo honesta
si te digo
que de vez en cuando
no cruzás por mi mente.
Que a veces sos la razón
por la cual cuesta dormir.
Quiero saber cómo estás.
Sí, quiero eso.
Sí, te pienso.
No, no te extraño.
Pero a veces paso por tu esquina
y me encantaría ser una mosca
para ver qué está pasando
dentro de tu casa.
Nunca lo hice formal.
Tengo ideas, retazos escritos.
Pero cuando los archivé,
no era el momento.
No era el momento.
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