Para los que me siguen en feisbuk.
Por acá se cortó la electricidad
Ayer a las 2 de la tarde
y todavía seguimos sin.
Mi ansiedad cibernética está
volando, atravesando los aires
como debería el pajarito
que vive fuera de mi ventana.
Hoy lo ví. Desde hace tiempo que no lo veía de verdad.
Está quieto.
No sé si está muerto o duerme.
Busqué la cura del insomnio.
Hoy me desperté
creo que gracias a la luz que entró por la ventana.
Comparo entre generaciones.
¿Qué hacía la gente entre
amanecer y atardecer,
condicionados por una conexión
al presente y una desconexión
con el resto del mundo
la pasaban bien?
¿En qué consistía el ocio
si el mío es el arte y
lo quiero hacer lucrar
(pantallas y marquesinas)
en una acción que me da
comodidad y a la vez
un poco de asco?
Ellos se acomodaban a ciclos de sol y luna.
Nosotros a prendido o apagado.
Preocupo y juzgo entre el miedo y
lo que está perdido.
Afirmo: los dos son dependientes de algo, de lo que sea.
Sujetos. Anclados.
Mi vagancia es producto de años de pensares, tecnología, noches a la luz de vela.
Los loquitos que se quedaron despiertos hasta tarde.
Gracias.
(Terminé de escribir esto,
y como un milagro o una película de Netflix,
el pajarito abrió los ojos.
Ojalá vuelva internet.)
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